Desde que el Tribunal Supremo decidió flexibilizar las causas para desheredar a los hijos y no atenerse de forma taxativa a lo previsto en el Código Civil han aumentado los casos, que, además, se han ido acentuando durante la pandemia.

Los notarios de Balears han detectado este incremento, que debe hacerse constar de forma expresa en los testamentos. Y la Asociación Española de Abogados de Familia confirma que el número de padres que desheredan a sus hijos por ingratitud o maltrato psicológico está en constante aumento. Las últimas sentencias dictadas por el Supremo establecen que el menosprecio, la desatención continuada y el abandono de los padres, además del daño psicológico, permiten desheredar.

Durante el confinamiento por el coronavirus y los meses de restricciones hay persones mayores que no han recibido ni el cuidado ni el interés de sus descendientes. «Por ello -escribe Miquel Adrover- deciden cambiar el testamento con la finalidad de quitarles también la legítima que por ley les corresponde».

Pero no todo es rápido ni fácil, porque la causa debe ser cierta, ya que, si el desheredado la niega, se tendrá que probar y demostrar. O sea, si el motivo invocado no se justifica, es incierto o no está previsto por la ley, el hijo quedaría protegido, teniendo derecho a recibir la legítima. Es una parte de los bienes a heredar. Las únicas razones que contempla el Código Civil consisten en negar alimentos a los progenitores o haberlos maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra.

En momentos de crisis, como ahora con la pandemia, crece el número de personas que acuden al notario para manifestar sus últimas voluntades. El número de testamentos se ha disparado y también aumentan los padres que desheredan. Una decisión que nos interpela sobre los hijos que no cuidan a quienes les dieron la vida y renunciaron a tantas cosas por ellos.