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De policía local a jefe del Servicio de Extinción y Prevención de Incendios del Consell, con una etapa intermedia compaginada en la política municipal de Ciutadella, Joan Gorrías puso el punto y final el martes a su dilatada trayectoria profesional desarrollada en uno de los cargos fundamentales para la seguridad de los menorquines y la naturaleza de la Isla.

Gorrías alcanzó hace dos años la edad exigida para su jubilación pero prolongó la estancia al frente del servicio para avanzar en las mejoras que defendía.    Se marcha satisfecho, aunque lo habría estado todavía más si lo hubiera hecho con la contratación de los otros cinco profesionales que reclama para cubrir los turnos como corresponde.

Ahora que hay bomberos disponibles en la bolsa de interinos, y el nuevo plan estratégico encargado por la misma institución insular establece que la plantilla debe contar con más efectivos, su contratación continúa sin ejecutarse.

No empaña esa meta inalcanzada el adiós de Joan Gorrías al colectivo de bomberos que ha comandado con eficacia y buen criterio desde hace diez años. A lo largo de este tiempo el máximo responsable del parque de Ciutadella y del Servicio insular ha apagado todos los incendios que ha tenido que atacar, no solo los del fuego.

De talante abierto y conciliador, el sargento del cuerpo de bomberos comprendió desde el primer momento cuál era su cometido ante la sociedad insular para la que ha trabajado.

Ante ese carácter afable y respetuoso es preciso destacar y agradecer el trato dispensado a los medios de comunicación, y en concreto a ese diario, cuantas veces ha sido requerido para dar la información del suceso, sin limite de tiempo ni frecuencias. Ha sido un ejemplo que deberían seguir otros altos cargos de la Isla al respecto de cómo afrontar la responsabilidad en la toma de decisiones y en la manera de comunicarlas.