Los problemas que se vienen registrando desde principios de noviembre, cuando Air Nostrum decidió cambiar los aviones de cien plazas por otros con menor capacidad para el vuelo de primera hora de la mañana en la ruta Menorca-Palma, se han acentuado por la sucesión de cancelaciones y overbooking que registra este trayecto. Viajar a Palma se ha convertido en una aventura para los menorquines por la incertidumbre de los retrasos, suspensiones y los casos en que, a pesar de contar con billete e incluso con tarjeta de embarque, después no se puede acceder al avión.

Air Nostrum se excusa en las causas técnicas y meteorológicas para intentar justificar el caos en esta línea interinsular. El Govern confía y espera que se reincorporen los aviones con más capacidad, pero la situación se agrava. Lo confirman quienes se ven obligados a regresar a Menorca en barco o deben pernoctar en Palma, al haber sido cancelado su vuelo, para regresar al día siguiente. Tampoco es admisible que los pacientes que deben recibir asistencia sanitaria en Mallorca hayan de partir el día anterior. Pero además de decir basta, el Consell y los ayuntamientos deben exigir soluciones inmediatas y eficaces.