El incremento de las licencias temporales ha permitido una mayor presencia de taxis en la Isla pero es evidente que no ha servido ni de lejos para resolver el problema endémico de la mala calidad que se ofrece no solo a los turistas, sino especialmente a los residentes.

La falta de acuerdo entre los colectivos del taxi, su oposición a las licencias de VTC, la pobre presencia en las paradas, la prioridad de muchos conductores a las carreras largas, las esperas de horas a que llegue un vehículo y por ellos la pérdida de vuelos ponen sobre la mesa un problema pendiente de resolución.

A quien compete tomar decisiones sobre este sector es al Consell de Menorca y a los ayuntamientos, que deberían incrementar el control sobre la actividad del sector y no esperar a que lleguen las quejas. El argumento de que cada mes de agosto se produce la misma situación y que en invierno los taxistas tienen menos trabajo ya no sirve para seguir limitando la oferta.

Las licencias temporales son un avance importante pero insuficiente. Por eso, hace falta responder a la pregunta sobre cuántos vehículos son necesarios para un servicio de calidad en verano. Y actuar en consecuencia.