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Siete de la mañana. Puerto antiguo de Ciutadella. Cinco jóvenes que vienen de fiesta de la zona de ocio del Pla de Sant Joan. Dos de ellos se suben a un barco, un llaüt de seis metros de eslora. Lo desamarran y lo empujan hacia el mar, mientras lo graban con sus teléfonos móviles. Y la embarcación empieza a navegar sin patrón, mientras los jóvenes salen corriendo.

Este acto vandálico ha sucedido este jueves sobre las 6,50 horas, y al final el suceso no ha ido a más, ya que no ha habido que lamentar daños materiales gracias a que la policía local ha podido devolver sobre las 7,15 la embarcación a su amarre. Pero no ha sido el único incidente que se ha registrado este jueves, ni tampoco se trata de un hecho puntual. La mañana de este jueves al menos se han registrado gamberradas en otras dos embarcaciones y propietarios de barcos amarrados en Sa Colàrsega dicen que el vandalismo contra barcas se produce a diario.

«Cada día hay cosa, hoy me ha tocado a mí, y mañana le tocará a otro», afirma indignado el propietario de la embarcación desamarrada, que denunciará los hechos ante la Policía Nacional. En su caso es la tercera vez que le pasa lo mismo, dos este verano y uno el año pasado.

No siempre actúan igual. A veces sueltan las embarcaciones, otras entran en las barcas y lanzan material al mar y en otras, como ha sucedido este jueves también, vacían los extintores, según relatan algunos de los afectados. Incluso algunos propietarios, desesperados, han puesto trampas en sus embarcaciones para dar su merecido a los gamberros.

Son actos vandálicos que no solo afectan a la propiedad privada, sino también a la seguridad, por el peligro que supone para otras embarcaciones que navegue por el puerto un barco sin patrón.

Los propietarios de las barcas de la zona de la Colàrsega muestran su «desesperación». «Esto parece el Oeste, cada día pasa algo», se lamentan, y ya no saben qué hacer. «Es una situación de impotencia total. Cada verano, y cada día igual hasta que suceda algo grave», asegura uno de los afectados. Reclama a Ports, responsable del puerto, que aumente la vigilancia y recuerdan que el amarre es de pago, y que no es barato, hasta 1.000 euros al año. En este sentido, recuerda que por la noche no hay agentes de la Policía Portuaria, y «algunas de las cámaras de seguridad que hay no funcionan», se quejan.

Desde Ports apuntan que el personal en Ciutadella está activo entre las 8 y las 21 horas de lunes a domingo, y que desde hace cuatro años la vigilancia se ha reforzado el viernes y el sábado por la noche, entre las 22 y las 8 horas, ya que los incidentes hasta ahora se habían registrado principalmente en fin de semana.

Siguen los botellones en Es Pla

Verano y puerto de Ciutadella es sinónimo de molestias. Y más aún en agosto. No solo para los usuarios del puerto, sino también para los residentes que viven en las en las proximidades de la zona de ocio, que deben aguantar los botellones diarios.

La madrugada de este jueves no ha sido una excepción, y los botellones han vuelto a la zona del puerto. Los vecinos lo han denunciado a la policía, que se ha personado en el lugar sobre las dos de la madrugada y han requisado la bebida al menos a un grupo de jóvenes. Sin embargo, cuando los agentes se han ido, los botellones han continuado, se quejan los vecinos.