Mesa de ponentes. El editor de «Es Diari», Josep Pons Fraga, presentó a los ponentes. Desde la izquierda: Catalina Pons, presidenta de Fagme; Josep Maria Quintana, presidente de los productores de aceite; Bosco Triay, presidente del Consejo Regulador del Queso Mahón-Menorca; Lorena Ruiz Ponce, directora nacional de Agro Santander;y Jesús Esparza, director general de Quesería Menorquina.

La consellera de Agricultura del Govern, Mae de la Concha, tiene muchas preocupaciones, pero ayer en el tercer Foro Agro Santander, puso el acento en una: que el campo pierda a los payeses y la herencia de sabiduría que representan los de edad avanzada, que son mayoría. Entiende que es una consecuencia de la acumulación de crisis importantes. Ayer describió su metáfora de la semilla. Si una crisis es un incendio que deja arrasado un bosque, pueden quedar semillas enterradas que permiten su recuperación. Pero si el incendio se repite, incluso las semillas desaparecen. En ese momento estamos. La consellera asoció las consecuencias de la pérdida de agricultores con la necesidad cada día más evidente de asegurar la producción local de alimentos. Para ella es una cuestión vital. Para que los profesionales del campo no abandonen, dijo, «es necesario que tengan renta suficiente para una vida digna».

El editor de «Es Diari», Josep Pons Fraga, presentó a la consellera y moderó el Foro en La Minerva, que incluyó un desayuno, con la asistencia de destacados empresarios del sector primario y buena parte del equipo profesional del Banco Santander en Menorca.

PAC con insularidad

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Mae de la Concha destacó en su intervención que desde que tomó posesión en julio de 2019 hasta ahora, después de «cambiar las reticencias por un clima de confianza» se ha conseguido «trabajar juntos» en las numerosas mesas que se han creado. «Hay productores menorquines a los que veo con más frecuencia que a mi familia», dijo la consellera. Por eso, destacó que «con tenacidad, datos y la implicación de las organizaciones agrarias» se ha conseguido que la PAC incluya compensaciones por el factor de la insularidad. Especificó, como ha explicado en otras ocasiones, que el pago básico es de 124 euros, en Menorca se ha de pagar a 189 y destacó que cualquier tipo de ayuda se calcula a partir de este importe básico, por lo que el reconocimiento a la insularidad por parte de la Unión es transversal.

En su intervención argumentó que «ya sé que la PAC no lo es todo, pero sí que representa un colchoncito para hacer planes con mayor tranquilidad». La consellera transmitió la idea de que el campo de Menorca ha recibido muchas ayudas por todo tipo de conceptos, incluso cuando se ha reducido la cabaña de vacas. Reconoció que a veces no llega toda la información y que hay líneas de ayuda que podrían aprovecharse mejor. En eso reclamó más compromiso de las organizaciones de productores.

Insistió en que «lo importante es mantener el ánimo y apoyarse y no repetir demasiado que esto no tiene solución».