Los vaivenes con Cala Llonga (en la imagen), Son Oleo y Sa Farola: primero se vetó el alquiler turístico, luego se permitió y ahora se vuelve a prohibir | Gemma Andreu

El nuevo PTI (Plan Territorial Insular) introduce cambios relevantes en la llamada zonificación del alquiler turístico. No en la idea de fondo, acotar las nuevas licencias en viviendas a las zonas turísticas con contadísimas excepciones, sino precisamente en los núcleos técnicamente no turísticos que quedan exceptuados del veto. En el documento final que se ha remitido a la Comisión de Medio Ambiente –pendiente de aprobación definitiva– hay ausencias sonadas en esta lista de excepciones, Cala Llonga (Maó), Son Oleo y Sa Farola (Ciutadella), que sí aparecían en el plan aprobado inicialmente en diciembre de 2020 y en las que una vez se levante la moratoria de plazas seguirán sin poderse autorizar nuevas viviendas turísticas.

La exclusión de estos tres núcleos urbanos de las zonas aptas para el alquiler turístico constituye una marcha atrás, o más bien un llamativo vaivén. No en vano, la zonificación original aprobada en el año 2018 en cumplimiento de la Ley Turística no contemplaba estas urbanizaciones en un listado de excepciones que formaban exclusivamente Fornells (Es Mercadal), Sa Mesquida, Es Grau, Es Murtar (Maó) y Cala Sant Esteve (Es Castell). El razonamiento para salvarlas del veto en las urbanizaciones no turísticas era –y es– que forman parte de «una primera corona litoral» donde se mantiene una alta capacidad residencial vacante construida.

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