La directora, María González Valbuena, destacó que la cárcel de la Isla cumple su labor de reinserción gracias a las sinergias con funcionarios, instituciones y asociaciones benéficas que participan en muchos de los programas de tratamiento que se dan en el centro | Gemma Andreu

La mitad de la población reclusa del Centro Penitenciario de Menorca, actualmente entre 45 y 50 reclusos, tiene un contrato laboral. Los presos empleados desarrollan un trabajo en cualquiera de las dependencias de la cárcel, ya sea el economato, lavandería, cocina, limpieza... por el que perciben un salario y cotizan a la Seguridad Social como si lo hicieran fuera del recinto, y por tanto no se les puede despedir de manera aleatoria.

El empleo de los reclusos en la prisión sustenta la labor de reinserción del Centro Penitenciario de Menorca que este martes abrió uno de sus pasillos laterales para que autoridades y entidades colaboradoras pudieran asistir a la celebración de la Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias.

Uno de los que han pasado por sus celdas, D.T., de 44 años, tomó la palabra durante el acto para agradecer el trabajo que hicieron con él en el centro y especialmente cuando acabó la condena y volvió a la sociedad, «tuve una segunda oportunidad en mi vida y la estoy aprovechando», dijo. «La reeducación y la reinserción son posibles si hay voluntad», añadió.

Noticias relacionadas

Después de dos años sin poder celebrar la patrona debido a la pandemia, la directora del centro, María González Valbuena, quiso poner en valor el funcionamiento de la cárcel y el hecho de que no se haya producido ningún brote entre sus muros. Gracias a la coordinación con entidades e instituciones, el trabajo de los funcionarios, «con una labor discreta e imprescindible», y las asociaciones que ayudan a la reinserción como GREC, Pastoral Penitenciaria o Caritas, la cárcel  menorquina cumple los objetivos, indicó.

Precisamente la ausencia de los funcionarios, que boicotearon el acto en desacuerdo con el trato del Ministerio del Interior a sus demandas, fue la nota discordante de la matinal en la que tanto la directora, como el que fuera médico de la prisión, Esteban Moragues, y la directora insular de la Administración General del Estado, Isabel López, dibujaron una cárcel casi modélica, en contraposición a las reivindicaciones de la mayoría de sus trabajadores. Esta última recordó la futura inversión del Estado, con los fondos europeos, para la construcción de una central fotovoltaica con la que prisión podrá autoabastecerse por completo.

La vuelta a la normalidad ha permitido recuperar todas las actividades y programas de tratamiento que se venían haciendo antes del virus, incluidas las salidas programadas, así como los diferentes talleres. La máxima responsable del centro señaló que algunos cambios positivos derivados de la pandemia han sido el mayor uso del teléfono y las videollamadas tanto para internos como para profesionales.

En la actualidad la gran mayoría de los reclusos son residentes en Menorca, nacidos en otros países, y algunos en Calalunya y Andalucía.