Los vertidos se veían en el torrente a mediados de agosto. | Gemma Andreu

Técnicos de la Dirección General de Recursos Hídricos del Govern está analizando las muestras extraídas del subsuelo de la zona de los Vergers de Sant Joan, en Maó. El objetivo es determinar qué afectación han sufrido los acuíferos como consecuencia de unos vertidos de materia orgánica que podría estar relacionada con purines de una finca cercana.

El GOBdenunció a mediados de agosto que, desde hacía meses, se estaban produciendo unas filtraciones en un torrente de la zona de Atzagotars. Aseguraban que había afectado a algunos pozos, donde el agua salía «completamente contaminada» y no se podía «usar para abrevar al    ganado o regar el huerto».

Análisis

Tras el aviso, personal de Recursos Hídricos procedió a limpiar el espacio afectado donde había quedado agua estancada, e inició una investigación para conocer el origen y las causas de los vertidos. A partir de ahí, confirman desde la Consellería de Medio Ambiente que están a la espera de conocer las conclusiones del estudio, así como también de los resultados de las analíticas realizadas en los acuíferos cercanos.

En cuanto a los pozos particulares que pudieran haber sido afectados, según señalaron fuentes de la Conselleria de Salud, el departamento de Salud Ambiental solo tienen competencias para controlar la potabilidad del agua para el consumo humano, en aquellos pozos destinados a la colectividad, poblaciones o redes municipales, o también en casos en que se comercialice. Así, en el caso que afecta a esta zona de Maó, deberán ser los propietarios de los pozos quienes se encarguen de analizar el agua para valora si es apta, o no, para el consumo o para utilizarla para riego y para administrar a los animales.

Desde el Govern están atentos a los resultados de las analíticas y de las investigaciones, para tomar posteriormente las medidas oportunas.

El apunte

«Las lluvias de agosto ayudaron a eliminar los vertidos de la zona»

Desde el GOB, Miquel Camps apuntaba ayer que las lluvias caídas sobre Menorca, y en particular sobre Maó, ayudaron a eliminar el agua encharcada que provenía de estos vertidos. Aún así, «iremos vigilando por si aparecieran más residuos».

Según afirma Camps, «este vertido duró muchos meses y estamos interesados en hacer un seguimiento para que no vuelva a ocurrir». Sobre todo, porque «puede haber afectado gravemente a los acuíferos, y sus efectos podrían ser bastante irreversibles».

Las investigaciones se centran en una finca del entorno de los Vergers de Sant Joan, donde se habrían producido estas filtraciones.