Punta Prima, este martes al mediodía, con bañistas y las terrazas de los locales próximos a la playa llenos de gente | Josep Bagur Gomila

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«Es triste ver pasear a la gente con casi todo cerrado, esto quita vida a la calle pero pasa en todos los festivos, es la costumbre», explica Venera, de la tienda Calzados Mibo, en pleno centro de Maó, uno de los escasos comercios que este martes había decidido abrir ante la masiva llegada de los últimos turistas de la temporada, o simplemente visitantes ocasionales que aprovecharon el puente para hacer una escapada a la Menorca de moda.

La Isla ha vivido el largo fin de semana con un desembarco numeroso de personas por la coincidencia de diversos eventos deportivos -pádel, ciclismo...-, el buen tiempo y las ofertas de hoteles de interior y de costa que aún permanecen abiertos. Como prueba, los aparcamientos llenos en Sant Tomàs, Cala en Turqueta y Macarella, por ejemplo este martes, que han permitido un cierre de temporada en sintonía proporcional con lo que han sido los meses de julio, agosto y parte de septiembre.

Menorca ha recibido a visitantes franceses, nacionales, y entre ellos, preferentemente a muchos mallorquines que han paseado por los lugares más emblemáticos de la Isla. «Pero estos vienen, compran un par de imanes y no gastan», apuntan desde Es Cap de Cantó de Can Sturla, «no sale a cuenta pagar una dependienta para abrir los festivos». Esta opinión explicaría la escasa oferta comercial en los días no laborables del puente, preferentemente en el centro de Maó, no tanto en Ciutadella, donde tradicionalmente el comercio es más regular en la apertura incluso en los festivos.

En las playas, el sol y la buena temperatura han regalado ocio a los turistas en busca de su último chapuzón del año, y otras jornadas de movimiento y demanda a la restauración que sigue abierta en este final de temporada. Punta Prima, en Sant Lluís, durante los mediodías a lo largo del fin de semana, es testimonio de ello con sus terrazas llenas de comensales.

«Hemos llegado a tener quejas de propietarios de las fincas en la carretera hacia Cala en Turqueta y Macarella», apunta Joaquín Salvador, coordinador de playas de Ciutadella. Y es que al no haber informadores, ya que la temporada para ellos finalizó el pasado día 3, los vehículos han llegado a estacionar en los márgenes de los accesos para llegar a ambas calas». «Esperábamos que viniera gente, pero ni mucho menos tanta», sostiene el oficial de la Policía Local de Ciutadella.

«Ya hemos trabajado bastante en los meses fuertes del verano, es verdad, pero no podemos quejarnos por venir de donde venimos si hay mucha gente como este fin de semana y muchos sitios están cerrados, tanto bares como tiendas», señala Pedro Hernández, del Bar Mô, en la calle Sa Ravaleta. «Ha venido más gente de la que esperábamos».

Es indudable que «hay muchas más personas que las que vinieron el año pasado por estas mismas fechas», apunta un empleado de Inside, en el Carrer Nou, «el problema es que casi todo está cerrado» lo que ofrece una imagen desalentadora a los visitantes.