Gino Rovellada, dando instrucciones al grupo | Gemma Andreu

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El Pinta B Es Castell desconecta otra vez. Quince días después de hilvanar su primer lapso de dos victorias consecutivas, el equipo menorquín ha vuelto a sucumbir a la zona complicada de la clasificación del grupo C-1 de Liga EBA, en la que ahora ocupa el octavo lugar sobre doce equipos (3-6 de récord), con dos partidos de renta en relación al Barberà, último clasificado (1-7), y precisamente su más reciente verdugo.

Una coyuntura que no resultará el preámbulo, bajo ningún concepto, de movimiento alguno, ni en el seno de la plantilla ni en lo que atañe al cuerpo técnico que lidera el entrenador mahonés Gino Rovellada. Así se apresura en confirmarlo el presidente del club, Tomeu Vanrell. «Tenemos un buen equipo, y nuestra confianza en el grupo y en los técnicos es total; y con los que somos, sacaremos esto adelante», revisa el dirigente, con un discurso que a la par que proyecta optimismo y serenidad, descarta cualquier tipo de acción en los despachos que vaya a tener repercusión en la plantilla.

Sin movimientos

«No vamos a hacer ningún movimiento, ni tan solo lo hemos contemplado; se trata de que el equipo invierta esta dinámica, esto es deporte y a veces son pequeños detalles los que deciden. Se trata de trabajar más, de entrenar duro, de intentar enmendar errores y de estar todos unidos, esto tenemos que sacarlo adelante entre todos; y confío en la gente que tenemos, tanto en la cancha como en el banquillo», abunda Vanrell.

La situación, sin ser dramática, puesto que resta más de medio curso por disputar, tampoco es halagüeña. El Pinta B Es Castell presenta una racha abierta de dos derrotas, que han devenido justo después de orientarse en dirección a las plazas que conceden derecho a disputar la fase de ascenso, de ahí que recaer en el bache se haya distinguido más duro si cabe para un conjunto que además concibió su última derrota contra un rival, Barberà, que hasta entonces marchaba inédito en cuanto a victorias, y en lo que por tanto relucía como una franca ocasión de abrir brecha sobre este y sobre el descenso. Demasiados golpes concentrados en poco margen, lo que incrementa sin duda la sensación de desazón que en estas horas anida en Es Castell.

El próximo fin de semana no hay jornada en Liga EBA (el siguiente compromiso que debe afrontar el equipo insular será el 12 de diciembre en la Isla, contra el BBA Castelldefels, cuarto, seis victorias) un tramo temporal que desde el club se procurará convertir en provechoso para lo que deviene, puesto que tras el duelo contra el equipo catalán, el calendario depara visitas, de forma sucesiva, a Roser (quinto clasificado; el 19-D) y Pajarraco SESE (décimo; 16 de enero de 2022, en lo que significará abrir el año y por añadidura, la segunda vuelta de Regular).

Recuperar recursos (Jan Orfila, bastión interior, se ha perdido algunos de los últimos partidos; al fin Oriol Muñoz dejó atrás la severa sanción que se le impuso luego de la jornada inaugural, como parece que también Biel Torres podrá gozar de cierta regularidad), poder llevar a cabo sesiones de entrenamiento con la totalidad de elementos (lo cual ha resultado casi excepcional en lo recorrido de curso y desde la pretemporada) y, sobre todo, trabajar en conjunto y en una única dirección aparcando egos, para posteriormente conseguir evitar las desconexiones que padece el equipo en diversas fases de los partidos, o cuanto menos, mitigar sus efectos durante estos, se presumen los axiomas a desarrollar y aplicar en ese trecho de quince días por parte del Pinta B Es Castell.