El primer verano de Cristine Bedfor en Menorca

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Vista de la zona de la piscina del Cristine Bedfor Guest House en el que se ha creado un jardín de más de 600 m2 para sus huéspedes.

Vista de la zona de la piscina del Cristine Bedfor Guest House en el que se ha creado un jardín de más de 600 m2 para sus huéspedes.

DANIEL SCHAEFER

Si Menorca se ha convertido esta temporada en la isla donde todo el mundo quería pasar sus vacaciones, Cristine Bedfor Guest Houses ha sido sin duda el lugar donde todos ansiaban alojarse. Y es que en muy poco tiempo, este nuevo hotel de interior de 21 habitaciones promovido por Cristina Lozano y Daniel Entrecanales junto a dos amigos, ha sabido convertirse en el foco de atención de todas las miradas y en el epicentro de muchas de las actividades que sucedían en Maó.

Las cifras de ocupación que han tenido desde su arranque, la media de días que han estado alojados sus huéspedes, el volumen de actividades que han acogido o el número de seguidores que tienen en las redes sociales son una muestra palpable de la gran acogida que han vivido en su primer verano.

PROYECTO. Ubicado en el centro histórico de Maó, Cristine Bedfor Guest Houses ocupa una extensión de 1.600 metros cuadrados repartidos entre tres edificios contiguos en los que se ubican las 21 habitaciones de las que dispone el hotel. El proyecto ha supuesto una inversión de cercana a los seis millones de euros entre la adquisición de los inmuebles y los trabajos de construcción y adecuación que han llevado a cabo durante dos años.

Las 21 habitaciones, todas diferentes, son obra del prestigioso interiorista Lorenzo Castillo que ha tenido un papel fundamental en su desarrollo junto a la propia Cristina Lozano. El asturiano ha dado rienda suelta a la creatividad y la originalidad que caracterizan sus trabajos a la hora de mezclar estilos, recuerdos y objetos con el resultado final de un establecimiento cálido, elegante y a la vez sofisticado.

Cristina Lozano
Cristina Lozano es la copropietaria y cara visible de este proyecto que han abierto en el centro histórico de Maó.

Con el blanco balear como base, se ha buscado que el hotel respirase Mediterráneo gracias al juego de sus telas, luces, detalles, colores, y un aire juvenil que Castillo ha conseguido mezclando piezas de estilos y épocas diferentes, la mayoría conseguidas en anticuarios de España, Inglaterra y Francia con una historia propia. Otro de los nombres destacados en el proyecto ha sido el paisajista Álvaro de la Rosa, que se ha encargado de diseñar un jardín en su interior de más de 600m² que convierte el espacio en algo único y singular.

“El hotel está impregnado de nuestra personalidad en la que hemos querido conjugar la sofisticación de un lugar elegante con la sensibilidad del trato cercano y familiar que acaba convirtiendo el hotel en ese hogar del que nunca quieres irte”, explica Cristina Lozano. “Este proyecto ha surgido de la ilusión de unos amigos que estábamos enamorados de Menorca desde hace mucho tiempo y lo que pretendemos es hacer sentir al huésped que está mejor que en casa, con aquel entusiasmo del anfitrión que disfruta recibiendo y al que le ilusiona hacer sentir a sus invitados como parte de la familia. Este es el deseo de Cristine Bedfor”, comenta Lozano.

Para ello han contado con un equipo de 20 personas trabajando durante este verano y que variará de cara a otoño e invierno en función de la demanda ya que el objetivo es tener abierto todo el año.

La ocupación que han tenido hasta la fecha ha sido del 60 por ciento en junio, el 80 por ciento en julio y del 90 en agosto, con estancias en algunos casos de 16 a 20 días e incluso con clientes repetidores. “Principalmente hemos recibido turismo nacional y francés, británicos e italianos y también gente de Estados Unidos, México o Latinoamérica, lo que nos sorprendió por las dificultades de movilidad a consecuencia de la Covid-19”, explica la copropietaria.

A nivel de redes sociales también han notado un boom. “En Instagram estamos con casi 16.000 seguidores, la web ha recibido más de 50.000 visitas y hemos tenido más de 1500 clientes”, indica.

GASTRONOMÍA. La propuesta gastronómica es otro de los puntales que caracteriza a Cristine Bedfor y en este sentido han confiado en la experiencia del grupo Ses Forquilles que lleva 15 años de liderazgo indiscutible en Menorca gracias a su cocina arraigada a la tierra, con un producto de calidad como base irrenunciable, fiel a sus orígenes y la temporalidad.

“Nos gustó esta cocina directa, fresca e inconformista que ofrecen Oriol Castell y Marco Collado y por ello les propusimos que fueran ellos los que nos ayudasen a poder trasladar a nuestros huéspedes esta experiencia de cocina local y de kilómetro cero en armonía con lo que representa Menorca”, explica Lozano.

“Creemos que ha funcionado, que hemos sido un punto de encuentro para mucha gente ya que la media de desayunos que servíamos era de 60 personas y ello quiere decir que acudía gente de fuera del hotel”, detalla. “Nuestra intención es seguir haciéndolo este otoño e invierno y ofrecer también comidas y cenas como hemos venido haciendo en verano”, añade.

Toda esta apuesta gastronómica quedará ampliada para Semana Santa del año que viene cuando esperan poder abrir el nuevo restaurante de Ses Forquilles de la calle San Fernando de Maó.

ACTIVIDAD. Desde el primer día, Cristine Bedfor ha querido formar parte del paisaje menorquín y ser un proyecto que piensa en el futuro. Es por ello que desde su apertura tuvo claro la importancia de cuidar y mantener su entorno arrancando con un programa de reciclaje y ‘plastic-free’, contando con una serie de partners para trabajar unidos en este objetivo.

Desde la firma de moda sostenible Ecoalf como encargada de diseñar y vestir al staff de Cristine Bedfor de los pies a la cabeza, Menorca Preservation Fund con el proyecto. ‘Dream Global, Eat Local’ para potenciar el consumo del producto local y apoyar la economía de la isla así como su adhesión desde el primer momento a Menorca Reserva de Biosfera, con el distintivo de sostenibilidad que acredita a todas aquellas empresas que desarrollan su actividad económica en la isla con iniciativas para proteger el medio ambiente, la cultura y la sociedad menorquinas.

En este sentido, la cultura ha sido otro de los ejes en los que se ha volcado el hotel y por ello en este corto espacio de tiempo desde su apertura han albergado la presentación de los Premios Mediterráneos Albert Camus, el cóctel de inauguración del Festival de Cine de Menorca, del evento Hats & Horses, una sesión del Cooking Films, la presentación de Ansa per Ansa, la exposición de esculturas del artista Daniel Salorio y que estaban hechas con elementos reciclados, catas de vinos y un largo etcétera de eventos en el que han aprovechado para estrechar vínculos con entidades como el Teatre Principal de Maó o la Fundación del hospital de la Isla del Rey.

“Realmente ha sido una actividad de vértigo con el hotel lleno y en plena fase de rodaje de nuestro establecimiento, pero queríamos ser fieles a nuestro compromiso”, comenta Lozano. Para otoño e invierno quieren poner en marcha un ciclo de charlas y tertúlias basasdas en temas de interés para poder seguir aportando su granito de arena para dinamizar la isla. “Que no se pare la isla”, afirma.

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