Con la pandemia de la Covid, el debate sobre los límites del turismo se había traspapelado; pero ha vuelto. Lo ha hecho en el momento en que (ya sin controles y mascarillas) se ha recuperado las posibilidades de viajar. El de 2022 es el verano en que el turismo ha vuelto a su voraz normalidad.

En 2021 viajaron en el mundo 415 millones de turistas, según estimaciones de la Organización Mundial de Turismo (OMT). Es un aumento del 4% respecto a 2020, pero aún muy por debajo de 2019, ya que supone un 72% menos que los niveles prepandemia. El primer barómetro de la OMT en 2022 ya indicaba que el aumento de las tasas de vacunación, junto con la flexibilización de las restricciones de viaje gracias a una mayor coordinación en los protocolos transfronterizos, iban a contribuir a liberar la demanda reprimida.

Las estadísticas de la OMT todavía no recogen el dato de 2021 en todos los países, pero sí muestran el efecto que tuvo la pandemia en la llegada de turistas en 2020. España, Estados Unidos, China, Italia, Turquía y México fueron los países más visitados del mundo en 2019. Sin embargo, en 2020 cayó la llegada de turistas en todos, siendo Italia el que registró más llegadas.

Pero, a falta de datos definitivos, 2022 marca ya la vuelta (o casi) a los niveles prepandemia. "Vamos a vivir un verano como los de antes", dijo al iniciarse el mes de julio el secretario de Estado de Turismo, Fernando Valdés. Y así parece estar siendo: un verano como los de antes para bien y para mal.

Santiago, entre el negocio y la vida

Los hosteleros de Santiago de Compostela celebran la vuelta a la normalidad. Más peregrinos, más turistas y más negocio. Pero los vecinos de la capital gallega seguro que han vuelto a torcer el morro. Es una ciudad histórica, Patrimonio de la Humanidad y bajo una fuerte presión turística, ante la cual unos piden regular y unos límites, mientras otros ven un salvavidas económico.

Santiago tiene casi 98.000 habitantes y solo el pasado mes de junio recibió casi 83.000 visitantes, según los datos del Instituto Nacional de Estadística. Julio fue el mes con más "compostelas" expedidas: 67.734. Es, según EFE, la mayor cifra de la historia para las credenciales que acreditan haber completado 100 kilómetros a pie, o 150 en bici, de una de las diversas rutas que convergen en la capital del apostol.

El turismo urbano significa pernotaciones, comidas y cenas, ventas de souvenires... un buen negocio para Santiago. Pero también gritos, cánticos, masificación de espacios públicos, multitud de macutos en el suelo, bastones sin gomas que dañan la piedra y mascarillas o calzado deportivo en los árboles. Entidades vecinales han lanzado un decálogo de buenas prácticas para el tramo final del Camino.

Se trata de guardar el necesario equilibrio entre el interés económico y el de los vecinos de Santiago que quieren vivir con tranquilidad. Marta Lois, portavoz del grupo municipal Compostela Aberta, asegura que la coexistencia "está en riesgo por un modelo turístico depredador" que ha expulsado a residentes habituales y mermado el comercio local.

Venecia o cómo morir de éxito

De modelo turístico depredador sabe mucho Venecia. La ciudad más singular del mundo está muriendo de éxito y se está convirtiendo en un parque temático. La consecuencia de ello es la expulsión de los vecinos. Tras un bestial proceso de gentrificación, ¿quién quiere y puede permitirse el lujo de vivir en Venecia?

La ciudad ha perdido más de 120.000 residentes desde principios de los años 50. Ahora mismo, son ya menos de 50.000 habitantes. Para hacernos una idea, antes de la pandemia del coronavirus, el centro recibía 60.000 turistas al día. Venecia se vacía de su propia vida, de manera que, como denuncian las asociaciones de vecinos, los venecianos se convertirán "en reliquias".

Es difícil vivir en Venecia y no es barato. Es la tercera ciudad más cara de Italia para comprar una vivienda, con 4.394 euros/m2, según Idealista. Y sin embargo, es una de las localidades menos rentables de Italia para alquilar, con un 4,4%.

La demanda de una habitación en un piso para compartir se disparó un 373% en 2022 respecto a 2021, mientras que la oferta cayó un 26%, según Immobiliare.it. El resultado ha sido un aumento de los precios de más de 10 puntos porcentuales, hasta 360 euros.

Un peaje para los turistas de un día

Tan masificada y tan "okupada" está la Serenísima que la Unesco ya la ha amenazado con sacarla de la lista del Patrimonio de la Humanidad. El último episodio no ayuda mucho: dos jóvenes haciendo esquí náutico por los canales. Son, como les ha llamado el alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro, "dos imbéciles prepotentes que se están burlando de la ciudad".

"La covid nos hizo darnos cuenta de que lo que era cotidiano antes de la pandemia ya no es aceptable: la mentalidad ha cambiado, al igual que el problema con las multitudes", ha asegurado a la RAI el concejal de Turismo veneciano, Simone Venturini. "Nuestro centro histórico sufre realmente con el exceso de los viajeros de un día en determinados épocas del año", explica.

Por eso, las autoridades han decidido que Venecia sea la primera ciudad del mundo en la que haya que pagar para entrar. Después de posponerlo en varias ocasiones, la tasa entrará en vigor en 2023. Sólo la pagarán los visitantes de un día, o sea, aquellos que no van a pasar ni una noche de hotel. La tasa oscilará entre los 3 euros para un día "tranquilo" y 10 euros para uno de gran afluencia.

Con ella se pretende disuadir a los turistas que gastan poco dinero en los negocios locales y dejan su basura, los conocidos como "atropelladores". Además, el Gobierno italiano aprobó el pasado año un decreto con el que se prohíbe el paso de cruceros y barcos de grandes dimensiones.

"El mensaje que queremos lanzar es que Venecia es una ciudad que vive lentamente, a ritmos diferentes a los de cualquier otro lugar. Es frágil, única y necesita un enfoque por parte de los visitantes que no sea 'entra, haz una foto y vete'", sentencia el concejal veneciano.